miércoles, 25 de diciembre de 2013

¡Justicia, no aguilandos!

"El aguilando te pido, si no me lo quieres dar, que se mueran una a una las gallinas del corral”, así dice una coplilla popular almeriense de ‘Cantos de Aguilandos’, tan propia de estas fechas, quizás la tradición que más ha perdurado de las que formaron la base en los inicios de las Cuadrillas.

La propia paga extra de diciembre tiene sus orígenes en el aguilando o aguinaldo, como ayuda para sufragar los gastos ocasionados en Navidad e inicio de año. En otra época se trataba de una práctica costosa, casi robada al pobre por el rico, y es que los ciudadanos ofrecían aguinaldos al príncipe y los discípulos a sus maestros; así, había quienes daban lo que no tenían, sólo para no romper con la imposición de las costumbres.

En este año se acerca el término a esta última acepción. Se pide más al pobre para seguir dándoselo al rico, a los banqueros, a los amigos del gobierno que, cuando dejen la política les darán trabajo, y se impone una educación para ricos y otra para pobres. ¿Cuántas subidas más en el recibo de la luz pueden soportar quienes ya casi no pueden mal vivir? Se les sigue pidiendo más a los pensionistas que, con la subida en los gastos corrientes, sobrepasan con creces el miserable porcentaje que les subirán en 2014.

Nos quieren quitar hasta el derecho a manifestarnos; quizás hasta actuarían como Herodes cuando llegó a sus oídos que iba a nacer un nuevo Rey, el esperado Mesías, para que así no llegara jamás a reivindicar a favor de los más débiles.

A pesar de que legislen para favorecer a los poderosos, a pesar de que no se ocupen de quienes lo están pasando tan mal en nuestro País, a pesar de que pretenden amordazarnos con el miedo constante acechando tras la esquina, nunca podrán quitarnos la libertad de pensar, y así encontrar la manera de no reivindicar aguilandos, sino lo que en justicia nos pertenece.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Algo común, la diferencia

 Cada día nos enfrentamos a dificultades en nuestro qué hacer, pero no nos paramos a pensar que, las personas a las que tradicionalmente llamamos con discapacidad tienen unas capacidades que saltan a la vista si te preocupas por conocerlas y les ayudas a desarrollarlas. 
Las administraciones públicas, las que deben velar, por la felicidad de toda la ciudadanía, se olvida en muchas ocasiones de la empatía con el colectivo o deja las iniciativas paralizadas en un cajón, olvidando lo común de las singularidades entre la sociedad, como en la última Ley estatal de discapacidad, donde mantienen el cupo de reserva en un 2 %, cuando debería haberse ampliado. 
Así, nos encontramos una Almería que no es para las personas. No se cumple la normativa en cuanto al número de taxis adaptados ni en autobuses interurbanos; no todas las administraciones poseen intérpretes de lengua de signos en la atención al público; ni todas nuestras infraestructuras turísticas son accesibles.  No estaría mal que el consistorio capitalino habilitara locales municipales para la actividad de asociaciones de discapacidad con pocos recursos, o que organizara actividades de ocio y culturales adaptadas a lenguaje comprensible para personas con discapacidad intelectual y niños con movilidad reducida.
Aún así, en el presupuesto del Ayuntamiento de Almería para 2014 no se desvela qué se va a dedicar al colectivo. Y es que no escuchan las demandas y utilizan, por ejemplo, el Consejo de la discapacidad para mal convocarlo y no llevar a cabo las reivindicaciones. Podríamos colocar una lona de punta a punta en el Paseo con todo lo que el Ayuntamiento no quiere hacer por las personas con discapacidad o que tiene paralizado, y nos faltaría lona.
A muchos se les olvida que ser diferente es algo común, que las capacidades de unas y otras personas son distintas y que depende de toda la sociedad que hagamos más fácil la vida.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El alma de nuestra sociedad



          Es agradable recordar imágenes de niños correteando, yendo de un lado para otro, con esa inocencia y capacidad de impermeabilidad pasmosa ante lo que acontece. Pero las realidades que rodean a cada uno de ellos son muy distintas.

            La semana pasada celebramos el Día Internacional de los derechos de la infancia, surgidos éstos en EEUU en el siglo XIX a la vista de que muchos menores huérfanos de las grandes ciudades se veían obligados a trabajar. Así, la primera declaración de los derechos del niño fue la Declaración de Ginebra en 1924, siendo en la ONU (1989), donde se firmó la Convención de los Derechos del niño.

            Hoy abanderamos derechos de la infancia, y miramos de reojo a países con mano de obra infantil, al tiempo que les compramos mercancía; mientras, Unicef nos dice que, en España, 3 de cada 10 niñas y niños viven por debajo del umbral de la pobreza. Observamos desde un banco de un parque común de una ciudad cualquiera, sesgando la realidad que les marcará su vida, porque no vemos qué ocurre en sus familias, si van a ser lanzados de su casa, si sus padres no tienen trabajo, si la comida se la proporciona una ONG…

            Dijo Mandela que "No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños. " La sociedad debe tratar bien a los padres para garantizar el buen trato a los menores. Así son necesarias políticas como las impulsadas en Andalucía de proporcionar comida a cientos de niños, la ley antidesahucios o la que se está estudiando sobre no pagar luz y agua si no se tienen ingresos en una unidad familiar; y, tras poner vendajes a las heridas, debemos erradicar el problema con actuaciones en la creación de empleo, para que un día de estos podamos volver a sentarnos en el banco de un parque y mirar a una niña corretear, con la tranquilidad de que verdaderamente nos ocupamos de su protección.


lunes, 11 de noviembre de 2013

Mirar allá, allá lejos



         “¿Quién mira el mundo? ¿Quién lo mira con mirada desinteresada? A caso el poeta y nadie más” Cuanta razón se esconde en esta reflexión del andaluz Luis Cernuda, quien hace ya cincuenta años es sólo “Memoria de una piedra sepultada entre ortigas”. Estamos gobernados por demasiadas miradas interesadas, con un fondo de inmoralidad, superioridad, injusticia, mezquindad y desprecio que no hace más que extrañar la pasividad con la que la sociedad mira y no ve.

Y es que corroe las entrañas cuando uno se entera de desgracias como la de la pasada semana en Níger, 87 inmigrantes, 48 niños, mueren de sed en el Sáhara tratando de llegar a Argelia; un país con más de trece millones de habitantes, colonia francesa hasta 1960, una de las economías más pobres del mundo, basada en el pastoreo, agricultura y explotación de uranio; además su democracia es muy inestable, con varios golpes de estado en las últimas décadas. ¿A caso nadie ve más allá de sus narices y observa la desgracia de un mundo sin fronteras económicas pero con aduanas mortíferas para quienes habitamos en él?

Quizás no exigimos a los gobiernos que hagan frente al tráfico ilegal de personas y pongan medios para intentar evitar que se repitan; tal vez somos poco exigentes en pedir que vayan a la raíz del problema, incrementando la colaboración con los países de origen, reforzando fondos de cooperación al desarrollo destinados a programas de creación de empleo, luchando contra la corrupción y colaborando en el desarrollo del estado de derecho, propiciando que no busquen huir de su tierra “sin más horizonte que otros ojos frente a frente”

¿Qué haríamos si nuestra tierra se hace imposible habitarla por cualquier razón, y tenemos que dejarla atrás “allá, allá lejos; donde habite el olvido”? ¿A caso no miraríamos con mirada desinteresada?

domingo, 27 de octubre de 2013

Escarcha que empobrece



         Las cebollas egipcias, por su dulzor, se comían crudas acompañadas con pan por quienes construyeron las grandiosas pirámides, un complemento energético para el largo día. Así, tradicionalmente ha sido un alimento socorrido para aliviar el hambre de los más desfavorecidos, dando lugar al dicho ‘contigo, pan y cebolla’, aludiendo al sacrificio del bienestar por el amor.

            En la actualidad, es el proletariado quien sigue perdiendo bienestar pero ¿por amor a quién?, ¿a quienes siempre tuvieron riqueza?, ¿por amor a corruptos aprovechados del bien común?, ¿o por amor a los cobardes que se acomodan en lo fácil y no luchan por aquello que, dicen, son sus ideales?

            Por amor a su sentida patria, hay quienes prefieren comer solo pan y cebolla al poner en riesgo la estabilidad económica de unos y otros en su empecinamiento; falta una gran dosis de generosidad y de ideas acompañadas de estructuras políticas que desbloqueé esta situación.

            Aquel bulbo, colocado en mesas de ofrendas a los difuntos ricos del país del Nilo, representaba la vida eterna, pues su olor estimula la respiración de difuntos y las lágrimas de sus dolientes, lágrimas que han vuelto estos días a los ojos de las víctimas del terrorismo, pero los demócratas no podemos sino aceptar las reglas del juego como fortaleza para combatir asta lacra, y el partido del gobierno no puede ser ajeno a ello.

          Pan y cebolla, son muchas las familias que, como la de Miguel Hernández cuando estaba encarcelado, comen esto y poco más. “La cebolla es escarcha/cerrada y pobre…”, que escribía Hernández, como pobres son el 26 % de niños en riesgo de exclusión social en España, por eso es insultante escuchar “cuán grande va a ser la recuperación económica” o que “ya hemos salido de la recesión”, menuda escarcha política que empobrece la vegetación sobre la que se posa.

sábado, 12 de octubre de 2013

¡Quien venga detrás, que arree!

           Del latín hereditas, hereditatis, que designa un bien o conjunto de ellos, preferentemente raíces vinculadas a una familia o linaje y que pasa a los hijos o herederos naturales en virtud de esa vinculación; la raíz procede del término heres, heredis (heredero) La herencia que nos dejará el PP no es la que cualquiera esperaría de un familiar.
Rajoy nos dejará una sociedad más injusta, menos solidaria, con marcadas diferencias sociales, donde enfermos de cáncer podrán morir por no poder pagar sus tratamientos, donde se permita segregar por sexo en la escuela, donde estudiarán quienes tengan dinero para permitírselo; una sociedad que desprecia a los mayores dejando que malvivan con una paga ínfima no acorde con el nivel de gasto,… Mientras, otros cobran sobresueldos y nos hacen pensar que debemos ser los de siempre quienes suframos para levantar el País.
            Pero, para herencia la que nos va a dejar el alcalde de la capital. El Tribunal Superior de Justicia ha condenado al Ayuntamiento, a pagar más de cinco millones de euros a CEAL, anterior concesionaria de cementerios, cuando la culpa de la situación la tiene el PP; ya Megino no firmó una concesión que garantizase un buen servicio y, tras años de despropósitos, Carlos Sánchez no es capaz de llegar a un acuerdo con la empresa, y nos encontramos con una sentencia en la que debemos indemnizar por Silencio positivo del Ayuntamiento, esto es, el Consistorio no alega nada, pero no asumen responsabilidades.
Si prosperan otras reclamaciones pendientes en los juzgados, como la de Rifá por el convenio de la Compañía de María, la Ciudad Digital de Telvent o el campo de Golf del Toyo, que suponen casi 60 M€, Comendador nos dejará a los herederos naturales, los almerienses, sus platos rotos, un Ayuntamiento en quiebra. ¡Quien venga detrás, que arree!

sábado, 28 de septiembre de 2013

Llamas, Marqués del Almanzora



              En pleno Valle del Almanzora, en la pedanía cantoriana que lleva el nombre de éste, se encuentra la edificación más representativa del neoclásico en la provincia de Almería, no en balde fue declarado Patrimonio Arquitectónico de interés Histórico Artístico. Lástima que el estado deplorable en el que se encuentra el Palacio que perteneció al Marquesado del Almanzora y lleva su nombre, pueda acabar con siglos de cultura.

            Me cuesta creer que, quien ha sido alcalde de Cantoria hasta hace tres meses, el popular Pedro Llamas no tuviera capacidad para rehabilitar lo más urgente, y menos tras saber que recae sobre él una sentencia por falsedad de documento público, donde negaba haber autorizado suministro de luz y agua a una promoción de viviendas construidas sobre suelo no urbanizable, y no denunciar su construcción, sentencia que le inhabilita en firme para cargo público durante 23 meses.

            Quizás Llamas, quien continúa como edil manejando el Área de Presidencia, Obras y Servicios, Agricultura y Pedanías, y cobrando  como si aún fuera primer edil, cree haber heredado el título de Marqués del Almanzora para poder hacer y deshacer al antojo en sus tierras. Puede que el Marqués Llamas cuente con la connivencia de su Partido, el beneplácito de quienes le deban favores, e incluso cuente con la cara tapada de la Justicia, que no parece ver que el exalcalde incumple la sentencia, tras dos meses de la misma; así no debe extrañar que la ciudadanía desconfíe de nuestras instituciones democráticas, de la separación de poderes y de la Justicia como veladora del cumplimiento legislativo.

            Todo se derrumba en este último año, como el Palacio del Almanzora, no miremos también nosotros para otro lado ni nos tapemos la cara, pues nos jugamos mucho.

domingo, 15 de septiembre de 2013

SIEMPRE (16-11-00)




Cuando te busco y te encuentro,

cuando miro en tus adentros,

cuando sin ti me pierdo,

cuando nos acurrucamos en invierno,

cuando contigo me siento eterno,

cuando suspiras en tus sueños,

cuando te mojas el cabello,

cuando permaneces en silencio,

cuando me cuidas con empeño,

cuando reñimos y desespero,

cuando me haces grande aún siendo pequeño,

cuando me dices te quiero,

cuando apenas rompes el silencio,

cuando nos miramos al tiempo,

...

cuando tu y yo no estemos.