miércoles, 11 de diciembre de 2013

Algo común, la diferencia

 Cada día nos enfrentamos a dificultades en nuestro qué hacer, pero no nos paramos a pensar que, las personas a las que tradicionalmente llamamos con discapacidad tienen unas capacidades que saltan a la vista si te preocupas por conocerlas y les ayudas a desarrollarlas. 
Las administraciones públicas, las que deben velar, por la felicidad de toda la ciudadanía, se olvida en muchas ocasiones de la empatía con el colectivo o deja las iniciativas paralizadas en un cajón, olvidando lo común de las singularidades entre la sociedad, como en la última Ley estatal de discapacidad, donde mantienen el cupo de reserva en un 2 %, cuando debería haberse ampliado. 
Así, nos encontramos una Almería que no es para las personas. No se cumple la normativa en cuanto al número de taxis adaptados ni en autobuses interurbanos; no todas las administraciones poseen intérpretes de lengua de signos en la atención al público; ni todas nuestras infraestructuras turísticas son accesibles.  No estaría mal que el consistorio capitalino habilitara locales municipales para la actividad de asociaciones de discapacidad con pocos recursos, o que organizara actividades de ocio y culturales adaptadas a lenguaje comprensible para personas con discapacidad intelectual y niños con movilidad reducida.
Aún así, en el presupuesto del Ayuntamiento de Almería para 2014 no se desvela qué se va a dedicar al colectivo. Y es que no escuchan las demandas y utilizan, por ejemplo, el Consejo de la discapacidad para mal convocarlo y no llevar a cabo las reivindicaciones. Podríamos colocar una lona de punta a punta en el Paseo con todo lo que el Ayuntamiento no quiere hacer por las personas con discapacidad o que tiene paralizado, y nos faltaría lona.
A muchos se les olvida que ser diferente es algo común, que las capacidades de unas y otras personas son distintas y que depende de toda la sociedad que hagamos más fácil la vida.

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