martes, 20 de agosto de 2013

Cáscaras de naranja y poco más


          Son muchas las ocasiones en las que he podido escuchar a mi padre hablar de sus vivencias cuando niño; una posguerra y una dictadura que asfixió a la sociedad española, con escasez de trabajo, con sueldos maltrechos para llevar qué comer a familias numerosas, que conocieron el hambre día sí y día también; comiendo cáscaras de naranja o metiendo la cuchara en la olla alguna vez más que el resto, sin que se notara.

Por fortuna no conozco lo que es pasar hambre; pero no cierro los ojos creyendo que no hay quien sí, debido a la dictadura contemporánea, la de los mercados voraces, la de la ciudadanía pasiva, y la de los políticos aprovechados e ignorantes, como el Diputado del PP por Almería Rafael Hernando, quien insulta a la inteligencia almeriense.

¿No conoce que novecientos niños de Almería, Berja, Níjar y El Ejido, están comiendo tres veces al día gracias al plan contra la exclusión de la Junta? Para colmo piensa que “la responsabilidad de los casos de desnutrición es de los padres”, como si él y el Gobierno de Rajoy, al que rinde pleitesía, no fueran corresponsables de esas lamentables situaciones.

Desconoce que varias organizaciones han pedido a la ONU el pasado junio, por el alarmante incremento de la malnutrición infantil en España, que obligue a Rajoy a cumplir con en el Pacto Internacional de derechos económicos, sociales y culturales pues, como Estado Parte, debemos velar por una alimentación adecuada de las personas.

            Para combatir los problemas, primero hay que aceptarlos, de ahí el plan andaluz, porque son muchas las personas que no tienen trabajo y sufren de hambre. Espero que no demos lugar a ver a nuestros niños comiendo de nuevo cáscaras de naranja y poco más, esas que seguro no probó Hernando ni ninguno de los suyos.

sábado, 3 de agosto de 2013

Un mes de aliento fuera del inframundo



              Según la mitología griega, el dios del inframundo y hermano de Zeus, Hades raptó a la hija de aquel, Perséfone quien, tras un trato entre hermanos, logró salir del infierno, pero solo seis meses al año. Todo es tristeza durante un semestre, las hojas de los árboles caen y se instaura el desánimo hasta que el invierno da paso al verano, donde Perséfone va con su familia; entonces todo es alegría, los árboles florecen, las cosechas dan frutos y el sol brilla.
              Actualmente, para un gran número de personas, el verano parece reducido a un mes, éste que comenzamos. El dios Capital ha convertido en gris el resto del año, con el concierto de unos súbditos políticos que hacen del día a día de la mayoría de los mortales un verdadero infierno: abuso empresarial en horarios y retribuciones con reforma laboral que lo ampara; asfixie de PYMES por falta de iniciativas que ayuden al emprendimiento y al reparto de la riqueza; bancos que lanzan de su vivienda a familias enteras, con un gobierno central que dinamita a quienes quieren poner remedio…Y son ya demasiados quienes no cuentan con ese mes por falta de trabajo, muchos los que se han aficionado a las pipas en su paseo por el Marítimo porque no tienen para tapear, a la vez que otros se enriquecen a costa de los de siempre.
                  Mientras, se empeñan en que nos preocupemos por el renovado aire fresco en la presidencia de la Junta, o por la obligada, bochornosa y llena de embustes comparecencia de Rajoy. A la gente lo que le importa es que se solucionen sus problemas para vivir dignamente y dejar el inframundo como Perséfone, aunque sea la mitad del año, para lo que es necesaria la movilización ciudadana, o Hades no dejará libre ni a una sola ninfa.