La
programación lineal es una técnica basada en inecuaciones que abarca muchos
ámbitos de la vida. Estas inecuaciones son relaciones algebraicas con
desigualdades donde los valores de las
incógnitas son las soluciones de la misma. Surge en la 2ª Guerra Mundial para resolver
problemas vitales de los aliados como la celeridad del abastecimiento de
combustible o en la búsqueda de itinerarios para atender cuanto antes a los
heridos. Una empresa de mensajería ahorró millones de euros, tiempo,
combustible, accidentes y estrés del conductor utilizando esta técnica en el
análisis de rutas, concluyendo que, siempre que pudieran, sus camiones debían girar
a la derecha.
Fueron
muchos los que creyeron que un giro a la derecha en España nos haría salir de
la crisis, nada más lejos de la realidad. Se podría haber optado por realizar
un estudio de programación lineal que no dejara en la cuneta a la gente. España
es el segundo país de la UE con el mayor índice de pobreza infantil, nuestros mayores
tienen sobrecarga familiar con sus míseras pensiones y la creación de empleo se
hace cuesta arriba, y encontrarlo no suele sacar de la pobreza por las
condiciones laborales que el gobierno ha permitido con su reforma laboral.
Rescatamos
a la banca, se recorta en educación, sanidad y servicios sociales,
contribuyendo a que el primer miembro de la inecuación “nº pobres > nº de
ricos” tenga cada vez más peso, a costa de los más vulnerables.
Y
ahora se pretende ayudar a las ruinosas autopistas que Aznar ya repartió entre
sus afines, empresarios que invirtieron y no acertaron, ¿a caso están haciendo
lo más mínimo para ayudar a las 184 familias que, por término medio diario, son
desahuciadas? Si a esto sumamos el brutal descenso de derechos y la restricción
del derecho a manifestación que planea sobre el gobierno, era de esperar que,
aunque nos parezca reprobable, la calle esté cada vez más caldeada y violenta
como peaje por el aumento de las desigualdades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario