Decía Platón que “la vejez tiene un
gran sentido de sosiego y libertad”, pero hay quienes se empeñan en que el
sosiego se consiga a base de pastillas copagadas, y la libertad sea maltrecha e
imposible de disfrutar por una mala calidad de vida.
Con
el leitmotiv de ajustar el gasto público, el PP arremete contra los más débiles,
y se ensaña con quienes menos lo merecen, nuestros mayores y, por ende, con las
mujeres, quienes suelen cuidar de ellos. No sólo les bajan sus ínfimas
pensiones, les imponen copago farmacéutico o les aumentan la presión fiscal,
también les recortan el presupuesto que el Estado da a ayuntamientos para la
ayuda a domicilio a través del Plan Concertado, pues son quienes más se acogen
a él.
Como
Rajoy no cumple con sus obligaciones por sus brutales recortes en políticas
sociales, el 33 % de las ayudas, el alcalde de Almería ha paralizado nuevas
incorporaciones, y ha traspasado a algunos usuarios a la Ley de Dependencia,
que paga íntegramente la Junta de Andalucía.
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