Son muchas las
ocasiones en las que he podido escuchar a mi padre hablar de sus vivencias cuando
niño; una posguerra y una dictadura que asfixió a la sociedad española, con
escasez de trabajo, con sueldos maltrechos para llevar qué comer a familias
numerosas, que conocieron el hambre día sí y día también; comiendo cáscaras de
naranja o metiendo la cuchara en la olla alguna vez más que el resto, sin que
se notara.
Por
fortuna no conozco lo que es pasar hambre; pero no cierro los ojos creyendo que
no hay quien sí, debido a la dictadura contemporánea, la de los mercados
voraces, la de la ciudadanía pasiva, y la de los políticos aprovechados e
ignorantes, como el Diputado del PP por Almería Rafael Hernando, quien insulta a
la inteligencia almeriense.
¿No
conoce que novecientos niños de Almería, Berja, Níjar y El Ejido, están
comiendo tres veces al día gracias al plan contra la exclusión de la Junta? Para
colmo piensa que “la responsabilidad de los casos de desnutrición es de los
padres”, como si él y el Gobierno de Rajoy, al que rinde pleitesía, no fueran
corresponsables de esas lamentables situaciones.
Desconoce
que varias organizaciones han pedido a la ONU el pasado junio, por el alarmante
incremento de la malnutrición infantil en España, que obligue a Rajoy a cumplir
con en el Pacto Internacional de derechos económicos, sociales y culturales pues,
como Estado Parte, debemos velar por una alimentación adecuada de las personas.
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